la cama fue laberinto donde perdimos la ruta,
lugar entrañable.
sobre caminos que no llevan a ningun lugar
el olvido buscaba reclarmar nombres conocidos.
donde las esquinas se hacian acompañar del egoismo
fuimos un par de extraños, desconocidos intentando encontrarnos.
aun buscándonos en mapas de piel , nos tragamos las mentiras,
hasta el punto de volvernos extraños,
al final, nos morimos.
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